abril 13, 2021

22 de diciembre 2016

​Nuestros demonios internos muchas veces no mueren con nosotros, muchas veces los hijos heredan las cicatrices de

Nuestros demonios internos muchas veces no mueren con nosotros, muchas veces los hijos heredan las cicatrices de los padres; cuando el padre lleva un proceso de vida doloroso y no trata sus propios problemas, adicciones, necesidades y pasiones no cubiertas sus heridas terminan siendo heredadas a aquellos que están bajo su tutela.  
Una y otra vez, tanto en la literatura como en la vida diaria se puede ver este fenómeno, donde hijos cargan con los sueños, temores, creencias limitantes y traumas de aquellos que los criaron. Muchas veces los hijos terminan adquiriendo incluso los patrones auto destructivos y somatizaciones de los padres donde un hijo de un hombre alcohólico comparte el vicio de papá o una hija de una mujer infiel sigue los pasos de mamá estos son solo ejemplos sencillos de estas cicatrices heredadas. 

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