abril 16, 2021

6 de enero 2017

Siempre hay dos voces constantes en mi cabeza,  una de ellas recordándome todo lo que quiero,  la otra recordándome que no podré conseguirlo.

Es curioso, ambas fueron formadas desde mi niñez, y muchas veces las mismas personas que fueron alimentando esa voz que me recuerda lo que quiero eran quienes alimentaban a la otra voz,  la que me recuerdan que no podré conseguirlo,  así que su tono de voz es taaaan parecido que a veces es difícil distinguir cuál de las dos es la que habla.

Esta situación si ocasiona problemas,  porque hay veces en que termino haciendo caso a esa voz que me llena de miedos,  de inseguridad, de rencor y que hace que deje de creer en mi y en lo que quiero; pero se que no soy el único que tiene esa voz, todas las personas la tienen.

Cuando escucho esa voz me vuelvo irracional, por más que mi lógica me grita que no haga algo,  o que haga tal otra cosa pareciera que el grito viene desde muy lejos,  como si esa «voz triste» estuviera a mi lado y la voz que hace que confíe en mi estuviese fuera de la casa.

Antes, durante muchos años, escuchaba la «voz triste» y ahora se que tenia un lado bueno: me convertía en poeta,  podía escribir los «versos más tristes»  cada noche, también podía manipular a aquellos a mi alrededor para conseguir atención, para que me vieran, para que me dieran algo de amor, pero por más que conseguía atención me seguía sintiendo solo, porque esa «voz triste» seguía hablando tan fuerte.

Con el paso del tiempo aprendí a dejar de poner tanta atención a esa voz, a empezar a hacerla a un lado y escuchar la otra voz,  esa «voz viva»,  al principio fue muy difícil, una y otra vez caía en el juego de volver a la «voz triste», pero poco a poco la «voz viva»  tuvo más fuerza,  parecía que mientras más me esforzaba por escucharla más delgada se hacía esa cortina de agua.

Hoy la cortina de agua ya no está, ambas voces están a mi lado, y aunque la «voz triste» aún gana de vez en cuando la «voz viva» gana más veces,  así que de vez en cuando todavía escribo algún poema,  pero mi vida no está manejada por la melancolía y la triateza…

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