abril 16, 2021

26 de Enero 2017

La vida es como una caminata al filo de las piedras junto al mar, hay personas que caminan como si en sus pies trajeran botas de hierro ardiendo, marcando cada paso que dan, sin olvidar ni permitir olvidar a otros lo que han hecho, cargando el paso del tiempo a sus espaldas, de los rencores y de los errores propios y de los demás, son personas que se llenan la vida de amargura y desencuentros y cada paso que dan queda grabado permanentemente en el camino que han recorrido, aún cuando el mar en su grandeza golpea las piedras por donde han pasado estas matienen las marcas del dolor y de los aciertos del ayer. Hay otras personas que caminan como si anduviesen descalzos, sus pies tocan la humeda piedra y tal vez la dureza de estas le puedan llegar a lastimar, pero sus pisadas son ligeras y simples, no dejan rastro en la piedra, las olas que llegan borran cualquier rastro del caminar; son personas que permiten al tiempo correr, que los errores y aciertos del pasado se los lleven las olas del tiempo y aunque nunca olvidan el camino que han recorrido y aprenden a andar por las piedras de la vida el rencor y el dolor del ayer no les alcanzan, porque cuando quieren recordarlo y dar la vuelta sobre sus pasos se encuentran con que las olas han borrado las huellas que había atras de ellos. Para ellos la vida es más simple, aprenden de donde han pasado sin haber permitido que su corazón quede marcado por el pasado.

Los primeros llega un punto en que el peso de sus botas los atoran en el lugar, dejandolos inmoviles en la piedra cansados sin poder seguir andando, entonces las olas de ese mar del tiempo los comienza a golpear sin piedad, haciendoles nuevas heridas, sin darse cuenta de que son esas botas de acero ardiente que ya no les permite avanzar. Los segundos siguen el camino aprendiendo cada vez, disfrutando la brisa del mar y cuando las olas les llegan a golpear, avanzando cada día hacía una nueva meta.

De los primeros pocos recuerdan sus nombres, son personas que en su afán de recordar se olvidaron del más grande Don que se nos dió, el Perdón; los segundos son personas que en su andar dejaron huellas en el corazón de los demás, transmitiendo ese mensaje de Amor y de Perdón, son personas que también en algún momento fallaron, pero al fallar aprendieron como enseñar, y al enseñar se permitieron ser herramientas para dar Luz a otros.

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