abril 16, 2021

9 de Marzo 2017

Hay algo curioso sobre el orgullo, nos vuelve ciegos, hace imposible que veamos las cosas claramente. Tiene su lado bueno por supuesto, es lo que nos impulsa a conseguir más a lograr más, pero el problema es cuando ese orgullo se vuelve desmedido. 

El orgullo es una herramienta del Ego, su función es impulsar a nuestra mente a demostrar que es genéticamente un mejor partido para la procreación, es el resultado de tener una corteza cerebral que nos hace buscar maneras de compensar otras carencias que nos podrían dejar fuera en la búsqueda de pareja. Claro, si se ve desde la perspectiva evolucionista es muy útil, pero resulta que no vas a intentar procrear con tu jefe o con tu madre, y aun así buscamos competir con los compañeros de trabajo o con los hermanos por causa de ese Ego, de demostrar que somos más aptos que el otro, y al mismo tiempo que buscamos ser más aptos que el otro constantemente estamos juzgando cada acto propio y muchas veces el ego nos hace sentir insuficientes, provocando que necesitemos aumentar nuestro orgullo para lograr más y tratar de ser más aptos, volviendolo un círculo vicioso que nos termina haciendo competir con todo y con todos, impidiendo que seamos realmente plenos. 
¿Y cómo anda tu orgullo?

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