abril 14, 2021

El Sol y la Luna

Así aquél era un ser tan frágil y a la vez tan fuerte, en su pasión tal vez a aquella criatura lastimaría, pero era tanta la fuerza que en su interior había, que con esa misma fuerza de aquel ser como guía funcionar podría.

Cuando la luna cubrió por primera vez la tierra y en su recorrido encontró a ese extraño ser que en dos patas anduviera, sintió en su interior tan profunda y cruel pena al verlo desprotegido de aquella hostil tierra.

Entonces la luna cruzó el cielo en su habitual viaje, con más prisa que siempre para dar alcance al sol, y al verle le contó su preocupación y penar al ver tan frágil criatura por los desiertos y las selvas andar.

El sol atento la escuchó, más solución al problema no encontró y es que el sol era práctico y en su entendimiento de la evolución, el ser más fuerte era el que debía perseverar

Pero la luna era terca e insistió, y al tiempo que ambos veían aquel ser por el mundo andar ella una nana comenzó a entonar; con aquella melodía de la luna el mundo se deshebró y ella en su canto con cuidado los hilos juntó.

Del profundo mar la intensidad tomó, del azul cielo la calma clamó y mientras del aire el cobijo robó, en las flores el perfume del amor encontró, así siguió la luna buscando los hilos perfectos para su creación, y en la fuerza de las montañas encontró la perfecta fuerza que a su ser entregó, mientras en los volcanes descubrió el fuego tan intenso y en pasión lo transformó.

Y así, con cada parte del mundo la luna tejió una criatura a cual más llena de pasión y paradojas, un ser capaz de desbordar el más tierno amor y al tiempo con tanta fuerza para proteger a aquel que la luna y el sol contemplaban.

Cuando la luna hubo terminado de cantar su canción el sol vió a aquel extraño ser que la luna engendró y temeroso a la luna le preguntó: ¿para que serviría un ser que resultaba tan complejo como protector?, ¿cómo una criatura tan única, no se desharía de aquello que la luna buscaba proteger?. La luna sonriendo le vió y en su paciencia explicó: aquel ser crecería tan frágil como a quien proteger debía, así entendería su propia fragilidad y su misión, cuando llegase el tiempo, realmente comprendería. Así aquél era un ser tan frágil y a la vez tan fuerte, en su pasión tal vez a aquella criatura lastimaría, pero era tanta la fuerza que en su interior había, que con esa misma fuerza de aquel ser como guía funcionar podría.

El sol entonces le preguntó: ¿qué nombre tendría?, a lo que la luna contestó: muchos nombres otros le darán pero al final solo uno le importará, el sonido que aquel ser indefenso haga, cuando le diga Mamá.

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