abril 14, 2021
Análisis capítulo por capítulo del libro Un Cerezo en el Balcón de Laia Monserrat

¿De dónde surge ese gesto erguido que nos muestras? ¿De dónde el impulso de crecer? Magia de la tierra que deviene sabia y se mezcla con la luz. Cada vez más arriba. Cada vez más abajo. Unión de Cielo y Tierra; expresión de un juego infinito corporeizado en árbol, en flor, en fruto. Transmutación.

Así como cuando se planta un árbol la forma en que se prepara la plantación es vital para asegurar el crecimiento sano igual sucede con nuestra mente y nuestra vida, hay que saber mezclar bien la tierra con un buen abono, bien descompuesto. Las raíces deben estar en pleno contacto con la mezcla, sin aire. Se tiene que observar que el tronco esté derecho, bien vertical. Es necesario compactar la tierra para mantener la estabilidad y asegurarse de que el viento no arrancará el árbol.

El za-zen enseña la importancia de la postura, de estar en silencio y presente para poderse enraizar en la Tierra y en el Cielo. Es una práctica que tiene como base la experiencia y la repetición de la técnica, ya que sin ellos lo que obtengamos puede verse instrumentalizada rapidamente, es decir, ser sometida a la voluntad de un ego demasiado entrenado en conducirnos a donde él desea.

Al seguir una postura ordenada y practicar desde el presente nos permite seguir el camino del Ser Esencial para que nuestro Ego se acostumbre a servir en el camino hacia una buena disposición, es decir, al servicio de la Trascendencia.

Hasta este punto necesitamos tener claro que el Ego es parte de nosotros, no podemos deshacernos de él, pero lo podemos utilizar de forma que nos sea adaptativa hacia lo que queremos para nuestra vida, en lugar de que él nos use para satisfacerse.

El hecho de realizar el ejercicio de sentarse en silencio es una puerta abierta a adoptar el estado meditativo mientras se realizan las demás actividades de la jornada.

La técnica de meditación Zen es tremendamente simple, y por ello deviene un ejercicio complejo para nuestra mente, ¡tan habituada a complicar las cosas!

Aunque es recomendable la posición de flor de loto para meditar y es culturalmente relacionada a la meditación no es la única postura válida, también se puede hacer estando en pocisión de mariposa, con las piernas cruzadas, sentado sobre tus piernas o simplemente es suficiente con estar sentado con la espalda recta, ya sea en el piso o en una silla o cojín, lo más importante es mantener la espalda recta y la actitud de estar presentes.

Hay que dejarse llevar hacia arriba. De la misma forma que el peso empuja hacia abajo, hacia el contacto con la tierra, hay una fuerza centrípeta que empuja hacia el cielo.

El acostumbrarte a estar presente, dejándote enraizar a la tierra al tiempo que te permites sentir esa fuerza que te empuja hacia el cielo, permite soltar las tensiones de tu cuerpo, soltar los miedos y el pasado para enfocarse en el presente, tan sólo alerta de lo que hay a tu rededor pero al mismo tiempo en confianza.

Vivir en la confianza no se logra mediante ejercicios de relajación <…> es un logro personal que requiere soltarse interiormente, y para ello se necesita un trabajo profundo con nuestros modos de funcionamiento personal, así como liberarse de los anclajes del pasado.

El objetivo de la práctica de meditación es centrarnos en el presente, y centrarnos en nosotros, es el cuestionarnos a nosotros mismos y esos cuestionamientos no se resuelven de forma automática ni con el primer intento de meditación, se requiere la constancia y la disciplina para poder llegar a ellos realmente, pero al hacerlo obtenemos numerosos beneficios: sentirnos bien en el mundo, con nuestras ocupaciones diarias, con el dinero que tenemos, con el trabajo, etc., es una práctica cuyo objetivo no es que se quede en el momento de la meditación, su objetivo es que trascienda hacia el resto de nuestra vida.

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