abril 16, 2021
Hace tiempo estaba leyendo un artículo de internet en donde decía que la ilusión más grande del ser humano se convierte en una brújula mal calibrada, ya que cuando nos damos cuenta que esa brújula no sirve y no nos guiará a donde nuestros sueños nos pide. seguimos aferrados, dándole golpes como se le da golpes a un control remoto cuando empieza a fallar por falta de pilas.

En ocasiones es mejor soltar aunque duela en el momento, que vivir en el sufrimiento eternamente

Hace tiempo estaba leyendo un artículo de internet en donde decía que la ilusión más grande del ser humano se convierte en una brújula mal calibrada, ya que cuando nos damos cuenta que esa brújula no sirve y no nos guiará a donde nuestros sueños nos pide. seguimos aferrados, dándole golpes como se le da golpes a un control remoto cuando empieza a fallar por falta de pilas.

Mayra de la Torre es Licenciada en Derecho y Licenciada en Educación Primaria y Secundaria con una trayectoria de 6 años de docente, creadora de proyectos para adolescentes y adultos como Un Encuentro con el AutoConcepto, Importancia de los conocimientos pedagógicos en el Coaching, EmociónAmate, Maestros enseñando Emociones, Jóvenes con Inteligencia Emocional y Cartografía de las Emociones entre otros, actualmente está preparandose como Coach en Gestión Emocional para seguir ampliando su desarrollo profesional.

Hace tiempo me sentía así, que la obra de teatro terminaría, que el telón estaba por bajar, pero como tanto me gustaba ese final, que lo repetía una y otra vez con tal de no aplaudir.

Así empezó todo cuando no quería soltar, cuando una “relación” ya estaba en su final, pues ya habían aparecido el tedio, la indiferencia, la tristeza, la inseguridad, la infidelidad, vamos ya hasta me había perdido pero yo no quería soltar.

Todo esto es un proceso paulatino, a veces tan sutil que ni cuenta nos damos, o quizá si, pero nos hacemos tontos, pues es más fácil ponernos la venda en los ojos o ¿a poco tú no lo has intentado?

Pero eso no es malo, al contrario cuando llega ese día, que quizá para ti sea hoy, como lo fue para mi hace tiempo, tomas conciencia de que no tienes ganas de seguir ahí, que ya estás sobreviviendo en lugar de vivir, ¡¡carajo!!! Solo tenemos una vida, como para estar resistiendo soltar que mejor ver que nos depara el universo…

Mira, se que es bien bonito sentir el proceso del enamoramiento, pero es más bonito sentir el amor propio, porque cuando esas mariposas en el estómago se convierten en un nudo en la garganta que te impide expresar lo que sientes, decir lo que no te gusta, callarte de exigir el respeto que mereces; ese día tal vez te percates, como yo, que ya no es sano decir «te quiero», ni el «yo también», porque lo estás diciendo desde el miedo y no desde el amor.

Ese día te darás cuenta que el o ella ya no dan señales de vida, que ya te da igual si está o no está, que prefieres dormir tranquila que estar con el miedo a si le darán ganas de contestar mañana, o de esconderte por el pinché miedo al compromiso… es ahí cuando te darás cuenta que más vale soltar…

A mi me pasó en el ámbito de pareja, pero carajo, te puedo estar pasando en cualquier ámbito de tu vida, ¿ qué necesidad tienes de seguir así? Seguir con pensamientos, recuerdos, lamentos por lo que según tu hiciste mal o por lo que tú has hecho bien y no te lo reconocen. Ahí si te puedo asegurar que no existirán más muestras de afecto ni de amor, porque perdiste lo más importante: el respeto a tus sueños.

En el momento que empiezas a preguntarte ¿seré yo? ¿Tendré que aguantar más? ¿Tendrá solución? Ese es el tiempo exacto en el cual debes escucharte y empezar a soltar y dejar espacio para lo que está por llegar; porque ¿hasta cuándo debemos seguir en el auto engaño? ¿Hasta cuándo debemos de seguir luchando contra corriente? Diría un amigo pues hasta que tú quieras, pues al fin es tu vida es tu decisión…

Y mira se que no solamente se tratará de soltar, sino de vivir un duelo, el cual es algo sin un final definitivo y me permito parafrasear a Freud: quizá una perdía de amor no es igual que una muerte porque en algún momento te toparás otra vez con el, o con ella, en algún pasillo, en algún café, en algún semáforo de la ciudad. Pero si tú defendiste tus ideales, te pusiste primero a ti, considero que no será nada difícil verlo, o verla, y decir, fue la mejor decisión que pude tomar.

Mira… la pareja necesita ser pareja, dar y recibir, intercambiar muestras de cariño, gozar en la intimidad, reírse como niño, explorar nuevos caminos, crecer juntos, dormir a gusto, suspirar, reír… Yo hace mucho tiempo que no sentía eso, y hoy lo siento, después de un camino largo para soltar y recibir algo mucho mejor. Porque en la pareja debes ser amigos, debes conocerle de pies a cabeza, debes hacerle sentir todo sin siquiera tocarla, o tocarlo, nunca debe faltar un beso, una palabra de aliento, pero sobre todo, nunca deben permitir que uno de los dos se falle a sí mismo.

Es posible que cuando existe una ruptura amorosa, y más si tienen tiempo juntos, duele, a mi me dolió… Pero hoy pudiera decir que preferiría que me hubiera dolido antes, porque ese accidente emocional, ese remolino sentimental, ese circulo tóxico, marcó mi autoestima y me dejó una marca que hoy es lo que señala la diferencia a cualquier decisión que tomo; hoy se que mucho tiempo me faltó ser fuerte, segura, valiente; hoy se que desconfíe de mis capacidades que hoy, día con día, me sorprenden; hoy se que las etapas del duelo no son para siempre, que los momentos de rabia, de tristeza, de incredulidad, de negación, de enfado, de depresión, no duraron para siempre y que me hicieron abrir los ojos, para un mundo lleno de nuevos caminos, un lugar en donde no hubiera flamas, donde no hubiera sufrimiento.

Hoy con esto quiero compartirte que sí, que muchas veces esa brújula le pegaba con tal de que marcara el camino que según yo quería, que sí, pensé que estaba descalibrada, que no servía, y por más que compraba y compraba nuevas brújulas siempre pasaba lo mismo.

Pero el día que deje de luchar con ella, el día que ya no le eche la culpa, el día que deje de darle golpes como al control remoto, me di cuenta que no era que no sirviera, sino que marcaba otro camino, uno que quizá era una zona de peligro, pero que cuando empecé a caminarla me di cuenta que no era tan peligrosa, que no daba miedo, que al contrario me daba sonrisas, me daba estabilidad, me daba paz.

Hoy cuando leas esto, si estás pasando por una ruptura, recuerda que el romper algo, el soltar algo que ya no funciona, no significa un fracaso, significa que te regalas libertad y que tú brújula marca un camino en donde puede alguien más acompañarte y sorprenderte, respetarte, valorarte, presumirte y hacerte feliz, ten feliz como lo estoy yo el día de hoy…

Soltar en lugar de aferrarse, es mi experiencia del día de hoy.

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