abril 14, 2021
Cuando comencé con mi idea de querer ayudar a otras personas desde el Coaching y empecé a expresar que quería tomar ese camino fueron muchas las voces que me desacreditaron ya que, desde su punto de vista "no tenía el perfil necesario para el trabajo" aunque ni siquiera había comenzado formalmente mi preparación. #GestionEmocional en #Acción #SiempreCreeySe #TuVidaTuDecision
Roberto cursó estudios en Ingeniería en Sistemas Computacionales y Psicología antes de certificarse como Coach de Vida Personal y Empresarial por TeamLeader CDH en Guadalajara, Jal., Capacitador certificado por el CONOCER en Diseño, Impartición y Evaluacion de cursos de Formación de Capital Humano con 15 años de experiencia en diseño e Impartición de cursos Vivenciales y Empresariales, autor del ensayo «Cómo alcanzar los Sueños: Breve guía para aplicar la Ley de la Atracción y entender nuestro Sistema de Creencias», creador del programa de Formación de Postulantes para profesionalizar la formación como Coach en Gestión Emocional y CoCreador del sistema Juvenil Integrado: Inteligencia Emocional para Adolescentes exclusivos de CreeySe

El Coaching es una disciplina relativamente nueva dentro del mercado de profesionales que buscan ayudar a otros, y por lo mismo se enfrenta a grandes desafíos al romper esquemas, malas prácticas y prejuicios propios de cualquier disciplina que va madurando, una de las más extendidas es quizá el llamado perfil del Coach o perfil del Entrenador.

Cuando comencé con mi idea de querer ayudar a otras personas desde el Coaching y empecé a expresar que quería tomar ese camino fueron muchas las voces que me desacreditaron ya que, desde su punto de vista «no tenía el perfil necesario para el trabajo» aunque ni siquiera había comenzado formalmente mi preparación y la realidad es que pocas veces profundizaban más en lo que se referían con ese supuesto perfil, y cuando lo hacían llegaban siempre a una serie de lugares comunes basados en las expectativas que tenían formadas por la forma de ser, tanto física como de hábitos y preferencias, de aquellas personas que los habían coacheado.

Inclusive a nivel organizacional recuerdo que los primeros lugares donde busque que me formarán tenían una lista de requisitos francamente absurda para un trabajo eminentemente mental: habilidades de baile contemporáneo, no fumar, no tomar nunca, tener un máximo de 10% de índice de grasa corporal, no usar barba ni bigote, no tener ningún defecto físico inclusive el uso de anteojos, un rango de precio determinado en la ropa que se utilizaba para hacer el trabajo, la percepción que tenían otros de ti, etc. Sin embargo, al momento de indagar sobre las cuestiones académicas su formación se volvía sumamente laxa, basándose principalmente en los elementos empíricos, en la lectura de libros de autoayuda completamente comerciales, en metafísica y chamanismo y muy importante, en aprender un guion como de obra de teatro y poderlo repetir de forma satisfactoria.

Sin embargo, al momento de preguntarles cuestiones técnicas, como el funcionamiento de la mente, la estructura cerebral, teorías de la motivación, análisis de desarrollo organizacional de fortalezas y debilidades aplicado a personas, etc., todas cuestiones básicas para entender la motivación de un individuo y una organización estructurada desde una visión de vida adaptada del desarrollo organizacional empresarial, que era lo que supuestamente se vendían al cliente, las respuestas se reducían a lo que podías encontrar en los best selling de autoayuda que estaban de moda, no había formación basada en ningún ramo de estudio de administración, de psicología, de fisiología… ninguna formación formal pues.

En los años en que tuve esa experiencia claro que finalmente pude encontrar organizaciones y Coaches que realmente buscaban esa parte de formación basada en investigación y teorías científicas, pero eran los menos. Y así el mercado del Coaching se fue dando a conocer por aquellos egresados del mundo empírico sin formación real.

En México este boom de la autoayuda comercial disfrazada de algo formal se dio a inicios de la década del 2000 y afectó la imagen que se tiene del Coaching hasta el día de hoy, tanto así que aún hoy que preparo a otros en el camino del Coach desde una perspectiva académica y teórico-práctica, me es común encontrarme con comentarios de «¿qué no te das cuenta que tu estudiante no tiene el perfil para ser Coach?» y aunque en muchas ocasiones se que tienen la mejor intención al decirme lo que sucede en realidad es que desafortunadamente validan el estigma sobre esta disciplina, haciendo reales en muchas ocasiones los memes con los que se ataca el coaching, como el que acompaña esta reflexión con los que muchos psicólogos y psiquiatras atacan el área.

No existe un perfil físico o de comportamiento para ser Coach, así como no existe un perfil de comportamiento o cualidades físicas para ser Ingeniero o Médico, existe un perfil de ingreso de aquel que quiere dedicarse al Coaching, así como existe un perfil de egreso de aquel que termina su preparación para poderse hacer llamar Coach, sin embargo ambos perfiles hablan de habilidades y conocimientos académicos y de áreas de interés y habilidades desarrolladas para el mundo laboral, y este perfil lo dan los años de formación en estudios formales, la dedicación y el empeño que el estudiante invierte, los sacrificios para poder desarrollarse profesionalmente, etc.

Existe, o debería existir, una clara línea que divida el trabajo de un Coach del de un terapeuta y una línea aún más marcada con el trabajo del Psiquiatra y el uso de psicofármacos, el coaching no forma parte del mundo de la salud mental, sin embargo muchos mal llamados Coaches no hacen esta distinción y dan mal nombre a una disciplina que apenas comienza su camino en el mundo profesional, el coaching no es una rama de la psicología o de la psiquiatría y NUNCA ningún Coach debería sentirse capacitado para hacer trabajo terapéutico con alguien dentro del proceso de coaching; aunque tome como base al individuo, sus motivaciones y frustraciones.

Falta mucho camino que recorrer, mucha reglamentación en el área y mucha concientización sobre lo que SI es y lo que NO es el coaching y la figura del Coach; y esta concientización no es sólo con quien juzga o ataca sin saber realmente que es el coaching, también es con aquellos que apoyan esta disciplina.

Muchos seguimos luchando por hacer del coaching algo realmente profesional y tengo la certeza de que eventualmente los motivos que causan los ataques se reducirán, y que el aporte que el coaching puede brindar a otras áreas como las de la salud mental desde la canalización y el mundo empresarial desde el fortalecimiento de las relaciones entre empleados podrán ir creciendo, pero para que eso suceda debemos comenzar a analizar nuestras razones y nuestras creencias para formar parte del mundo del coaching de forma honesta y lo debemos hacer todos: los Coaches, los administradores o coordinadores de Centros o Institutos que utilizan el coaching así como las personas que tomaron un proceso de coaching.

Bienvenido al Jueves de tu Vida, es momento de voltear a ver a tu interior.

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