abril 16, 2021

17 de septiembre 2020

Los primeros llega un punto en que el peso de sus botas los atoran en el lugar, dejándolos inmóviles en la piedra, cansados, sin poder seguir andando, entonces...

La vida es como una caminata al filo de las piedras junto al mar, hay personas que caminan como si en sus pies trajeran botas de hierro ardiendo, marcando cada paso que dan, sin olvidar ni permitir olvidar a otros lo que han hecho, cargando el paso del tiempo a sus espaldas, de los rencores y de los errores propios y de los demás, son personas que se llenan la vida de amargura y desencuentros y cada paso que dan queda grabado permanentemente en el camino que han recorrido, aún cuando el mar en su grandeza golpea las piedras por donde han pasado estas mantienen las marcas del dolor y de los aciertos del ayer.

Roberto Urby, cursó estudios en Ingeniería en Sistemas Computacionales y Psicología antes de certificarse como Coach de Vida Personal y Empresarial por TeamLeader CDH en Guadalajara, Jal., Capacitador certificado por el CONOCER en Diseño, Impartición y Evaluación de cursos de Formación de Capital Humano con 15 años de experiencia en diseño e Impartición de cursos Vivenciales y Empresariales, autor del ensayo «Cómo alcanzar los Sueños: Breve guía para aplicar la Ley de la Atracción y entender nuestro Sistema de Creencias», creador del programa de Formación de Postulantes para profesionalizar la formación como Coach en Gestión Emocional y CoCreador del sistema Juvenil Integrado: Inteligencia Emocional para Adolescentes exclusivos de CreeySe

Hay otras personas que caminan como si anduviesen descalzos, sus pies tocan la húmeda piedra y tal vez la dureza de estas le puedan llegar a lastimar, pero sus pisadas son ligeras y simples, no dejan rastro en la piedra, las olas que llegan borran cualquier rastro del caminar; son personas que permiten al tiempo correr, que los errores y aciertos del pasado se los lleven las olas del tiempo y aunque nunca olvidan el camino que han recorrido y aprenden a andar por las piedras de la vida el rencor y el dolor del ayer no les alcanzan, porque cuando quieren recordarlo y dar la vuelta sobre sus pasos se encuentran con que las olas han borrado las huellas que había atrás de ellos. Para ellos la vida es más simple, aprenden de donde han pasado sin haber permitido que su corazón quede marcado por el pasado.

Los primeros llega un punto en que el peso de sus botas los atoran en el lugar, dejándolos inmóviles en la piedra, cansados, sin poder seguir andando, entonces las olas de ese mar del tiempo los comienza a golpear sin piedad, haciéndoles nuevas heridas, sin darse cuenta de que son esas botas de acero ardiente que ya no les permite avanzar.

Los segundos siguen el camino aprendiendo cada vez, disfrutando la brisa del mar y cuando las olas les llegan a golpear, avanzando cada día hacía una nueva meta.

De los primeros pocos recuerdan sus nombres, son personas que en su afán de recordar se olvidaron del más grande Don que se nos dio, el Perdón; los segundos son personas que en su andar dejaron huellas en el corazón de los demás, transmitiendo ese mensaje de Amor y de Perdón, son personas que también en algún momento fallaron, pero al fallar aprendieron como enseñar, y al enseñar se permitieron ser herramientas para dar Luz a otros.

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