abril 14, 2021
Cuando te opones a algo, no lo deseas o expresas tu aversión, emites activamente energía en la frecuencia de lo que quieres evitar. No dejar que entre en ti significa ignorar y no reaccionar a la información negativa. Redirige tu atención a los programas televisivos inofensivos o a los libros...

Todos somos capaces de ver con claridad nuestros obstáculos. Pero no siempre es tan fácil comprender qué fundamento los está soportando. Hay que tratar la vida con más simplicidad. No menospreciarla, pero tampoco embellecerla.

Una mente flexible nos ayuda a lidiar con el caos,  con la pérdida, con los grandes cambios, las pequeñas frustraciones y con todo lo que la vida nos arroja. ¿Te parece que no tienes a dónde ir? Es solo sugestión de tu inconsciente. Siempre hay salida y más de una,  pero cuando no eres flexible, lo puedes sentir: tu mente comienza a sentirse rígida,  te empiezas a sentir frustrado,  irritado,  enojado,  decepcionado. Es el resultado de quedar atrapado en la historia que te cuentas a ti mismo.

No pienses: actúa. Si no puedes actuar, no pienses. Redirige tu atención hacia otro objeto, suelta la situación. No asumas que siempre estás bien, se curioso acerca de lo que te rodea. 

Es como dicen aquellos que tienen dinero: produce más de lo que consumes,  si creas a diario,  nunca te faltará dinero en tu bolsillo. No dejes que la información negativa entre en ti. El mayor daño que puedes recibir viene de tu propia frustración y de lo que decides no hacer a causa de ella. 

Voltea hacia tu interior,  y sólo observa tus propias emociones y tu propio punto de vista.  Obsérvalo como algo que va sucediendo,  pero que no es necesariamente tu.  Al parecer todo tiene la misma calidad de siempre, juzgándolo objetivamente. La fiesta es alegre; la película, interesante; la mar, cálida. Pero falta algo. Los colores se han desteñido, las impresiones se han apagado, el interés se ha extinguido. Esta bien aceptar que te sientes así, y está bien darte un poco de amor aún si te sientes así. La frustración proviene de no aceptar lo que sientes y querer que la cosas,  o tus emociones,  fueran de una manera distinta. Pero ¿Por qué, entonces, en la juventud todo era tan magnifico? ¿Acaso la percepción humana pierde su agudeza con la edad? En realidad el mundo circundante, por sí, no se está degradando ni se empeora. Se torna peor para cada uno personalmente.

Al expresar su disgusto uno se sintoniza con las líneas de la vida realmente peores. Una mente flexible es aquella que no sabe realmente lo que pasará y tal vez ni siquiera esté segura de cuál camino prefiere que tomar?. Todos nosotros vivimos en el mismo mundo de la realización material de las variantes. Pero las variantes del mundo son particulares, para cada uno. Por encima podemos distinguir las diferencias evidentes: ricos y pobres, prósperos y desgraciados, felices e infelices. Todos viven en el mismo mundo, pero cada uno tiene el suyo.

Cada persona se sintoniza con su sector en espacio de las variantes, por ende cada uno vive en su mundo. Todos estos mundos se superponen uno sobre el otro, a capas, y forman lo que entendemos como el espacio donde vivimos.

Es entonces cuando empieza a recordar qué alegre y fresco era todo muchos años atrás. El mundo se torna peor cuanto peor piensas de él.

Así es esa paradoja tan perjudicial: te enfrentas con una circunstancia enojosa, expresas tu descontento y, como resultado, la situación se agrava aún mas.

La verdad es una abstracción. Sólo nos da el derecho de conocer algunas de las manifestaciones y leyes del universo.

Un espécimen de la generación mayor y un joven beben la misma Coca-Cola, se bañan en la misma mar, esquían por la misma montaña y parece que todo sigue igual que muchos años atrás. Sin embargo, el mayor está seguro de que antes todo era mejor, y para el joven todo es maravilloso en este momento. Pero cuando el joven llega a ser viejo, la historia se repetirá de nuevo.

En intensidad, el miedo y la furia superan mucho a la alegría y el placer. La causa de esta desigualdad se remonta a la noche de los tiempos, cuando el miedo y la furia eran factores decisivos de la supervivencia.

Es el motivo por el cual la gente es propensa a someterse con más facilidad a los pensamientos melancólicos y a la depresión, mientras que la alegría se le pasa muy rápido.

Cuando te opones a algo, no lo deseas o expresas tu aversión, emites activamente energía en la frecuencia de lo que quieres evitar. No dejar que entre en ti significa ignorar y no reaccionar a la información negativa. Redirige tu atención a los programas televisivos inofensivos o a los libros.

Extraido de:
Reality Transurfing – Vadim Zeland
Para tener dinero,  produce más de lo que consumes – elmillonariointeligente.com
Developing a more flexible mind – Leo Babauta

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