abril 14, 2021
Nadie te prohíbe elegir el destino de tu agrado, los pensamientos no sólo sirven de motivación para que el hombre actúe; también ejercen una influencia directa sobre la realidad circundante...

Soluciones fáciles para problemas difíciles:

La vida del hombre transcurre con mesura en una dirección, hasta que suceda algún hecho que cambie el escenario y los decorados. Entonces el destino cambia de rumbo y pasa a otra línea de la vida. Nadie te prohíbe elegir el destino de tu agrado, los pensamientos no sólo sirven de motivación para que el hombre actúe; también ejercen una influencia directa sobre la realidad circundante.

Es imposible, estando sentado y únicamente mediante la contemplación, formar su realidad, los sentimientos y el interés permiten fijar el flujo de los pensamientos en una dirección determinada. Si un tema no despierta el interés ni las emociones es muy difícil concentrarse en él.

Cuanto más fuerte sea tu deseo de evitar algo, más posibilidades tienes de obtenerlo. Aceptar y soltar significa dejar que lo indeseable pase a través de ti y despedirlo. El péndulo, como el vampiro, utiliza una especie de anestesia, que es tu costumbre de reaccionar siempre de modo negativo contra algo irritante. Las costumbres crean problemas y hooligans, las costumbres frecuentemente crean problemas y obligan a actuar de modo ineficaz. La clave de la solución de cualquier problema siempre se halla en la superficie; la cuestión es sólo cómo darse cuenta de ello.

Estate libre siempre, incluso de aquellos que pregonan sobre tu libertad. Cada uno tiene sus olas de éxito así que no pienses en lo que no pudiste conseguir; piensa en lo que quieres alcanzar. Cualquier fracaso puede servir, al menos, de lección y hacerte así más fuerte y experimentado.

Recuerda que ninguna ley explica nada, sólo es una constatación de hechos. Todo tienen la misma importancia y somos nosotros quienes los dotamos de cualidades determinadas: bueno-malo, alegre-triste, atrayente-repulsivo, simple-complejo, etcétera. En este mundo todo se somete a nuestra valoración, la energía mental sólo intenta reproducir artificialmente una determinada propiedad ahí donde en realidad ésta no existe. Sólo la importancia que tengan los asuntos u objetos para ti, concretamente, proporcionan energía a tu valoración.

Todos somos huéspedes en este mundo, por lo que nadie tiene derecho a juzgar lo que no ha creado. Si el objeto de tu vituperación no te ha hecho nada malo a ti en concreto, no eres quien para juzgarle.

Se trata de que no luches contra tus imperfecciones, ni contra las de otros, ni intentar ocultarlas, se trata de que las compenses con otras cualidades para que te mantenga tranquilo la seguridad de que puedes elegir y sabes hacerlo. Las cosas no pueden ir siempre mal, al igual que tampoco pueden ir siembre bien; si una persona crea para sí un ídolo y le eleva al pedestal, tarde o temprano sobrevendrá la desmitificación, pero si se actúa con indiferencia, sin crear potenciales excesivos, haciendo lo necesario con precisión, además de no sufrir remordimientos de conciencia, tampoco se tendrá el más mínimo sentimiento de culpa.

Los individuos audaces son así, porque no tienen nada que temer, puesto que su juez interior confirma que la razón está con ellos. Ellos están siempre libres, incluso de aquellos que pregonan sobre su libertad, porque saben que cada uno tiene sus olas de éxito, así que no piensan en lo que no pudieron conseguir; piensan en lo que quieren alcanzar. Ellos saben que cualquier fracaso puede servir, al menos, de lección y hacerles así más fuertes y experimentados.

Extracto del Libro: Reality Transurfing I de Vadim Zeland

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