abril 14, 2021

8 de octubre 2020

Cuando te tomas personal el monólogo del otro entonces estas decidiendo vivir su historia, su dolor, su frustración o su éxito, nuestra vida es esa decisión, que píldora quieres tomarte?, la que te permita vivir desde el éxito del otro, o la que te hunda en su basurero interno?

Todos somos un espejo para los demás, todos desarrollamos monólogos en los otros, todos hablamos siempre desde nuestro propio dolor y nuestra propia historia, desde los sueños que no pudimos alcanzar y las cosas que nos paralizaron, cuando hablamos con alguien sólo proyectamos, para bien o para mal, nuestro propio monólogo interno, rara vez tiene que ver lo que decimos con el otro, sino con nuestros miedos y frustraciones, con aquello que logramos o en lo que sentimos que fracasamos.

Cuando te tomas personal el monólogo del otro entonces estas decidiendo vivir su historia, su dolor, su frustración o su éxito, nuestra vida es esa decisión, que píldora quieres tomarte?, la que te permita vivir desde el éxito del otro, o la que te hunda en su basurero interno? Qué prefieres decidir?, tomarte personal el veneno de sus fracasos y frustraciones o tomar el ejemplo de aquello que te puede impulsar en tus propios sueños?

El Ego es un enemigo traicionero que se viste de amigo para sembrar las semillas de la duda y el miedo en tu mente. Su función es prevenirnos de autodestruirnos, pero mientras mayor fuerza toma mayores miedos instala en nuestra mente.

Mientras el Ego instala programas de miedo y duda en nuestra mente va creando una Sombra que muchas veces toma el lugar de nuestro Ser.

Si permitimos que el Ego y la Sombra tomen el control de nuestra vida los programas mentales que tendremos reflejarán esa parte de nosotros. Cada programa mental que instalan el Ego y la Sombra en nosotros crea un patrón en nuestro inconsciente generando aquello que NO deseamos.

Para romper estos programas mentales inconscientes primero hay que traerlos al consciente y restarle fuerza al Ego y la Sombra.

Hay algo curioso que produce el Ego, lo llamamos comúnmente orgullo y nos vuelve ciegos,  hace imposible que veamos las cosas claramente.  Tiene su lado bueno por supuesto,  es lo que nos impulsa a conseguir más, a lograr más,  pero el problema es cuando ese orgullo se vuelve desmedido. 

El orgullo es una herramienta del Ego,  su función es impulsar a nuestra mente a demostrar que es genéticamente un mejor partido para la procreación, es el resultado de tener una corteza cerebral que nos hace buscar maneras de compensar otras carencias que nos podrían dejar fuera en la búsqueda de pareja.  

Claro,  si se ve desde la perspectiva evolucionista es muy útil, pero resulta que no vas a intentar procrear con tu jefe o con tu madre,  y aun así buscamos competir con los compañeros de trabajo o con los hermanos por causa de ese Ego, de demostrar que somos más aptos que el otro,  y al mismo tiempo que buscamos ser más aptos que el otro constantemente estamos juzgando cada acto propio y muchas veces el ego nos hace sentir insuficientes, provocando que necesitemos aumentar nuestro orgullo para lograr más y tratar de ser más aptos, volviéndolo un círculo vicioso que nos termina haciendo competir con todo y con todos,  impidiendo que seamos realmente plenos. 

¿Y cómo anda tu orgullo? 

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