abril 16, 2021

Cuando al perder, ¡¡ganas!!

Hoy que soy consciente de que es un duelo que no me permití vivir, tengo la oportunidad de trabajar en ello. Pues es muy probable que ese dolor, haya definido algunas decisiones importantes que tome en mi vida.

En mi inventario de vida has muchas victorias, hay muchas derrotas, cosas que he ganado y cosas que he perdido.

Sin embargo, en ese inventario no estaba contabilizado el haberte perdido a ti. No lo había hecho consciente hasta que el día de mi cumpleaños mencionaste (el amor que siempre te he dado) Lloré cuando en ese video de regalo de cumpleaños, aparecieron esas dos personas diciéndome cosas lindas… después de casi 30 años, hasta hoy hago consciente que al no contabilizar esas pérdidas, he sufrido sin saber por qué, he sentido que algo me hace falta sin identificarlo.

Esto se remonta a mi adolescencia, cuando sin pedirlo ni estar preparada se me confiere una responsabilidad que acepte con gusto en aquel momento, cuidar de dos niños por los que hoy me doy cuenta estuve dispuesta a darlo todo, por los que me sentía responsable, a quienes no podía permitir les pasara nada malo. En aquel momento tuve que renunciar a mis actividades propias de mi edad, amigos, salidas, incluso tareas en equipo. Por cuidar de ellos, mis hermanos menores.

Aún no me explico por qué al escuchar su mensaje de cariño y felicitación para mi, me viene esta gran revelación. Woooooow! Hace muchos años me los arrebataron, hace años, ¡tuve esa gran pérdida! No tuve más acceso a esos niños.

Me dieron una responsabilidad muy grande, que con gusto asumí, pero, así como no me preguntaron si la quería, no me preguntaron si estaba lista para dejarlos ir.

Solo me arrebataron a mis niños (así los veía yo) seguí mi vida como me fue posible con aquellos apenas 16 años y ya con tremenda pérdida a cuestas. De la cual hoy se, no fui consciente en su momento, creo que tal vez en parte gracias a esta experiencia es que a los 18 años yo ya deseaba tener mi propia familia, tener mis propios hijos.

Hoy me doy cuenta de que probablemente esto fue lo que me hizo ser madre a los 19 años de edad, porqué de pronto de ser llamada Mamá a los 14 años, a los 16 apenas si tenía oportunidad de verlos, por las circunstancias de quienes eran los adultos en aquel entonces y que eran responsables de los 3 menores y donde se me forzó a tomar esa gran responsabilidad.

Cuando eres consciente, sabes que siempre habrá algo que trabajar en ti!

Mi amor hacia esos dos niños siguió ahí.

Formé mi propia familia. Bien recuerdo el momento en que me entere que iba a ser mamá, tenía apenas 18 años y medio. ¡¡¡En lugar de preocuparme de cómo le haría para criar a un hijo, pensé… ya tengo experiencia!!! Y vaya que la tenía, como dicen lo que bien se aprende, no se olvida.

Hoy que soy consciente de que es un duelo que no me permití vivir, tengo la oportunidad de trabajar en ello. Pues es muy probable que ese dolor, haya definido algunas decisiones importantes que tome en mi vida.

Esos niños hoy tienen más de 30 años, hoy no me dicen mamá, pero muy a menudo mencionan que estuve para ellos, a menudo recuerdan experiencias juntos.

Hoy puedo retomar ese sentimiento de cuando los perdí y reconocer que nada de eso fue mi responsabilidad, fuimos víctima de las circunstancias los tres. Por alguna razón los tres tenemos ese vínculo, ese amor especial, a pesar de haber sido separados a muy temprana edad.

Hoy abrazo ese recuerdo, abrazo a esos valiosos hombres que amo tanto y me abrazo a mi por ser tan valiente, tan fuerte en momentos difíciles y de retos.

Hoy tengo la oportunidad de sanar esa vieja herida que sin darme cuenta lo que la ocasionó estaba lastimando constantemente.

Y es aquí donde agradezco las herramientas que he adquirido a lo largo de los años y aplicando la Agilidad Emocional puedo volver a ese sentimiento, enfrentarlo, tocarlo, comprenderlo y dejarlo ir.

Y es aquí donde confirmo que no importa que tanto tiempo vivas, que tanto trabajes en ti, que tantas circunstancias vivas y afrontes, si estás abierto a seguir aprendiendo, aparecerán esas grandes oportunidades que con Agilidad Emocional te permitirán ser más libre, te harán el camino más ligero, te harán más agradecido, más empático, amarás el camino recorrido, serás más sabio, te reconocerás por ese valor y dejaras de esperar eso de los demás. Porque confirmaras que todo está en ti, que nadie te puede dar lo que no tienen dentro.

Y con esta revelación comprendí que si tal vez hace tanto tiempo tome decisiones basadas en esas duras experiencias, el resultado que hoy tengo me hace agradecer todo lo vivido y finalmente comprender que gane mucho más de lo que perdí.

Puede que te hayas perdido

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