abril 16, 2021
Estas dos emociones, en su manifestación extrema, están asociadas con el funcionamiento de la corteza pre frontal gestor de la memoria operativa, obstaculizando las facultades intelectuales y la capacidad de aprendizaje. En condiciones controladas son promotores del aprendizaje.
por M.C. Psic. Leticia Rivas Serrano

Las emociones son un estado complejo que incluye la percepción de una persona, situación u objeto, la apreciación de su atracción y repulsión consciente o inconsciente y una conducta de acercamiento o aversión. Etimológicamente emoción proviene de moveré que significa moverse, más el prefijo «e» que significa hacia como «movimiento hacia». Cuáles son las más importantes y hacia dónde nos mueven, relacionándolas con el aprendizaje: La ira, el miedo, la alegría, la sorpresa, la tristeza y los celos

La ira nos predispone a la defensa o la lucha, se asocia con la movilización de la energía corporal a través de la tasa de hormonas en sangre y el aumento del ritmo cardiaco y reacciones más específicas de preparación para la lucha: apretar los dientes, el fluir de la sangre a las manos, cerrar los puños.

El miedo predispone a la huida o la lucha, y se asocia con la retirada de la sangre del rostro para que fluya por la musculatura esquelética, facilitando así la huida, o con la parálisis general que permite valorar la conveniencia de huir, ocultarse o atacar, y en general con la respuesta hormonal responsable del estado de alerta.

Estas dos emociones, en su manifestación extrema, están asociadas con el funcionamiento de la corteza pre frontal gestor de la memoria operativa, obstaculizando las facultades intelectuales y la capacidad de aprendizaje. En condiciones controladas son promotores del aprendizaje.

La alegría predispone a afrontar cualquier tarea, aumenta la energía disponible e inhibe los sentimientos negativos, tranquiliza el estado que genera preocupación, proporciona reposo, entusiasmo y disposición a la acción. Potencia el aprendizaje.

La sorpresa predispone a la observación concentrada y se manifiesta por el arqueo de las cejas, respuesta que aumenta la luz que incide en la retina y facilita la exploración del acontecimiento inesperado y la elaboración de un plan de acción o respuesta adecuada. Podemos decir que la sorpresa está relacionada con la curiosidad, factor motivacional intrínseco.

La tristeza predispone al ensimismamiento y el duelo, se asocia a la disminución de la energía y el entusiasmo por las actividades vitales y la disminución del metabolismo, es un buen momento para la introspección y la modificación de actitudes y elaboración de planes de afrontamiento. Su influencia facilitadora del aprendizaje está en función de su intensidad, pues la depresión dificulta el aprendizaje. Como reacción puntual y moderada disminuye la impulsividad, la valoración objetiva de las tareas y retos y sus dificultades, elaboración de un auto concepto realista evitando caer en el optimismo ingenuo, la planificación de la solución del problema, contribuyendo a la modificación positiva de actitudes y hábitos.

Los celos. Podemos apreciar que en cuanto manifestación de valoración de algún logro, deseo de emular, y de identificación con el modelo, constituye un factor motivacional positivo. Pero en la medida que se vive como una amenaza a la autoestima, una pérdida de status, un reto inalcanzable o contrario a las propias actitudes es más bien generadora
 

El funcionamiento de las emociones

Toda la información es conducida desde los sentidos a la corteza cerebral, y de esta al tálamo. El tálamo está conectado con el principal control de las emociones que es, la amígdala, que se encarga analizar la percepción en busca de alguna de amenaza y registrar el clima emocional, activa la secreción de noradrenalina, hormona responsable del estado de alerta. El hipocampo, se  encarga de proporcionar una aguda memoria del contexto, los hechos puros, El tálamo, la amígdala y el hipocampo responden a la información de los sentidos  antes de que lo haga la neocorteza por último. El lóbulo prefrontales el modulador de las respuestas de la amígdala y el sistema límbico que desconecta los impulsos emocionales más negativos a través de sus conexiones con la amígdala, es el responsable de la comprensión de que algo merece una respuesta emocional, ejemplo la alegría por haber logrado algo o el enfado por lo que nos han dicho, además controla la memoria de trabajo, por lo que la perturbación emocional obstaculiza las facultades intelectuales y dificulta la capacidad de aprender.

Las emociones son, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacciónautomática con los que nos ha dotado la evolución y que nos permiten afrontar situaciones verdaderamente difíciles; un sistema con tres componentes: La percepción, la motivación y la conducta

Percepción: Destinado a la detección de los estímulos elicitadores; que incluye elementos hereditarios, como es nuestra predisposición a valorar el vacío, los lugares cerrados, los insectos o las serpientes, como posibles situaciones peligrosas, y a veces fruto de las experiencias, como puede ser el surgimiento de una fobia o la ansiedad a los exámenes, o el placer por una buena nota.

Motivación: Encargado de impulsar, mantener y dirigir la conducta, gracias a su relación con el sistema hormonal: por ejemplo, el miedo nos impulsa a la evitación.

Conducta: Que hemos de analizar en su triple manifestación, reacción fisiológica perceptible, pensamientos y conductas manifiesta. Es el elemento más influido por las experiencias de aprendizaje y el medio cultural. Por ejemplo: la expresión de la pena en distintas culturas o el desarrollo de estrategias de evitación de las situaciones de prueba en el ámbito escolar o las fobias escolares.

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